Pocas recetas despiertan tanta nostalgia y pasión como las croquetas. Crujientes por fuera, cremosas por dentro y capaces de adaptarse a casi cualquier ingrediente, este pequeño bocado ha conquistado cocinas, bares y restaurantes de todo el mundo. Pero, aunque muchos las asociamos directamente con la gastronomía española, su historia es más amplia, su evolución sorprendente y sus versiones prácticamente infinitas.
Hoy nos adentramos en el delicioso mundo de las croquetas: su origen, cómo se han transformado a lo largo del tiempo, qué opinan los grandes chefs sobre ellas y, por supuesto, cómo preparar una auténtica croqueta de jamón… con algunas alternativas igual de irresistibles.

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Origen e historia de las croquetas
La palabra “croqueta” proviene del francés croquette, que a su vez deriva de croquer, que significa “crujir”. Y no es casualidad: el crujido es una de las grandes señas de identidad de este plato.
Se cree que las primeras referencias a las croquetas aparecen en Francia en el siglo XVIII. En 1817, el célebre chef Antonin Carême, considerado uno de los padres de la alta cocina moderna, documentó una receta llamada croquettes à la royale. Eran elaboraciones refinadas, muy alejadas de la versión popular que hoy conocemos, y solían servirse en banquetes aristocráticos.
Con el tiempo, la receta cruzó fronteras y llegó a España, donde encontró su verdadero hogar. Aquí se transformó en una fórmula magistral para aprovechar sobras: restos de cocido, pollo asado, pescado o jamón se integraban en una bechamel suave, se empanaban y se freían. Así nació la croqueta como símbolo de cocina de aprovechamiento, ingenio doméstico y sabor.

La evolución de un clásico
Durante décadas, las croquetas fueron un plato humilde, casero y familiar. Sin embargo, en los últimos años han vivido una auténtica revolución gastronómica.
Hoy encontramos croquetas en restaurantes de alta cocina, reinterpretadas con técnicas modernas, rellenos inesperados y presentaciones sofisticadas. Chefs de renombre como Ferran Adrià, Dabiz Muñoz o los hermanos Roca han versionado este plato, llevándolo a un nivel creativo que convive perfectamente con la receta de toda la vida.
Ferran Adrià, por ejemplo, experimentó con texturas líquidas y croquetas que estallan en la boca. Dabiz Muñoz ha creado croquetas con rellenos intensos, especiados y fusiones internacionales. Y en El Celler de Can Roca, las croquetas se convierten en pequeños bocados de memoria, donde cada ingrediente cuenta una historia.
Los grandes cocineros coinciden en algo: la paciencia lo es todo. Una bechamel bien cocinada, reposada y equilibrada es la base del éxito. Ni prisas, ni atajos. El resultado merece la pena.
Además, la calidad de los ingredientes marca la diferencia. Un buen jamón, una leche entera de calidad y un aceite limpio hacen que el sabor sea incomparable.

¿Por qué nos gustan tanto las croquetas?
Hay algo emocional en ellas. Nos recuerdan a las cocinas de nuestras abuelas, a reuniones familiares, a tapas con amigos. Además, son extremadamente versátiles: pueden ser entrante, tapa, aperitivo o plato principal.
Su magia está en el contraste de texturas y en la intensidad de su sabor. Una buena croqueta no debe ser ni demasiado líquida ni demasiado densa. Tiene que fundirse suavemente en la boca, dejando un regusto que invite a comer otra.
Variaciones de croquetas más populares
Aunque la de jamón es la reina indiscutible, existen cientos de versiones. Algunas de las más conocidas son:
Croquetas de pollo: perfectas para aprovechar restos de asado.
Croquetas de cocido: intensas, aromáticas y muy sabrosas.
Croquetas de bacalao: típicas en Semana Santa.
Croquetas de boletus o setas: ideales para los amantes de los sabores de bosque.
Croquetas de queso: desde suaves hasta muy potentes.
Croquetas veganas: con leche vegetal, setas, espinacas o legumbres.
Cada casa tiene su versión, su secreto y su textura ideal.

Receta clásica de croquetas de jamón
Ingredientes (para unas 30 croquetas)
- 100 g de jamón serrano muy picado
- 1 litro de leche entera
- 100 g de mantequilla
- 100 g de harina
- 1/2 cebolla pequeña (opcional)
- Sal, nuez moscada y pimienta al gusto
- Huevos
- Pan rallado
- Aceite de oliva o de girasol para freír
Elaboración
En una sartén amplia, derrite la mantequilla a fuego medio. Si usas cebolla, sofríela muy picada hasta que esté transparente.
Incorpora la harina y cocina durante un par de minutos, removiendo constantemente. Este paso es clave para que la croqueta no sepa a harina cruda.
Añade la leche caliente gradualmente, sin dejar de remover con unas varillas. Así evitarás grumos y conseguirás una bechamel lisa.
Cuando la masa esté espesa y homogénea, añade el jamón picado, una pizca de nuez moscada, pimienta y ajusta de sal.
Remueve durante unos minutos hasta que la masa se despegue de las paredes de la sartén.
Pasa la masa a una fuente, cúbrela con film tocando la superficie y deja enfriar al menos 4 horas (mejor toda la noche).
Dales forma, pásalas por huevo batido y pan rallado.
Fríe en abundante aceite caliente hasta que estén doradas. Déjalas escurrir sobre papel absorbente.

Opciones singulares de croquetas
Y si quieres experimentar…, te proponemos algunas opciones singulares y espectaculares:
Croquetas de queso azul y nueces. Una versión intensa y perfecta para los amantes de los sabores potentes.
Croquetas de espinacas y piñones: Una opción vegetariana elegante y muy aromática.
Croquetas de gambas al ajillo: Con un toque de ajo y perejil, ideales para ocasiones especiales.
Croquetas veganas de setas
Con bebida vegetal, aceite de oliva y harina, sorprenden por su cremosidad.
Ya tienes faena, y como diría el genial Ramón Gómez de la Serna: «deberíamos estallar en exaltaciones de alegría al comerla». No
otros estamos por ello… ¿Y tú?
