El verano trae consigo una variedad de frutas y verduras frescas y deliciosas, pero una de las estrellas indiscutibles de la temporada es el calabacín. Esta versátil y nutritiva verdura se encuentra en su mejor momento durante los meses cálidos, ofreciendo innumerables posibilidades gastronómicas y beneficios para la salud. En el Mercado de Chamartín, sus prestigiosas fruterías están encantados de celebrar al calabacín y compartir con nuestros clientes todo lo que esta maravillosa verdura tiene para ofrecer.
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Características del calabacín
El calabacín, conocido científicamente como Cucurbita pepo, pertenece a la familia de las cucurbitáceas, al igual que la calabaza y el pepino. Se distingue por su forma alargada y su piel verde, que puede variar en tonalidad desde un verde claro hasta uno más oscuro casi negro. También existen variedades de calabacín amarillo, que aportan un toque de color vibrante a los platos.
Una de las principales características del calabacín es su alto contenido en agua, que puede alcanzar hasta un 95%. Esto lo convierte en una opción muy refrescante e hidratante para los días calurosos de verano. Además, es bajo en calorías, con solo alrededor de 17 calorías por cada 100 gramos, lo que lo hace ideal para quienes buscan mantener una dieta saludable y equilibrada.
Lo que quizás no sabías del calabacín
El calabacín tiene una historia interesante y algunas curiosidades que vale la pena mencionar. Los historiadores afirman que es originario de América Central y del Sur, y que fue llevado a Europa por los exploradores en el siglo XVI. Desde entonces, ha sido cultivado y disfrutado en todo el mundo.
Una de las curiosidades más interesantes del calabacín es que técnicamente es una fruta, aunque se le considera y se utiliza como una verdura en la cocina. Esto se debe a que se desarrolla a partir de la flor de la planta y contiene semillas.

Hablando de flores, las flores de calabacín son un manjar delicado y apreciado en muchas cocinas, especialmente en la gastronomía italiana. Estas flores amarillas y anaranjadas pueden ser rellenas y fritas, o añadidas a ensaladas y platos de pasta para un toque de sabor y color.
Otra curiosidad es que el calabacín puede crecer muy rápidamente y alcanzar tamaños impresionantes si se deja en la planta por mucho tiempo. Sin embargo, los calabacines más grandes tienden a ser menos tiernos y más fibrosos, por lo que generalmente se prefieren los ejemplares más pequeños y jóvenes para el consumo.
Posibilidades gastronómicas del calabacín
Una de las razones por las que el calabacín es tan popular en la cocina es su versatilidad. Se puede preparar de innumerables formas, adaptándose a una amplia variedad de recetas y estilos culinarios.
Crudo
El calabacín crudo es una opción refrescante y saludable para ensaladas. Se puede cortar en rodajas finas, en tiras largas con un pelador de verduras, o en espirales para hacer «zoodles», o espaguetis de calabacín, una alternativa baja en carbohidratos a la pasta tradicional. Combina bien con otros vegetales frescos, queso feta, frutos secos y aderezos ligeros.

Salteado o asado
El calabacín salteado o asado es una guarnición rápida y fácil. Simplemente cortado en rodajas o cubos, se puede saltear con un poco de aceite de oliva, ajo y hierbas frescas como el tomillo o el romero. Asado en el horno, adquiere un sabor más concentrado y una textura tierna.

Relleno
Los calabacines rellenos son un plato principal delicioso y nutritivo. Se pueden vaciar y rellenar con una mezcla de carne picada, arroz, quinoa, verduras, y especias. Luego se hornean hasta que estén tiernos y dorados.
En Sopas y guisos
El calabacín es un ingrediente excelente para sopas y guisos. Añade suavidad y espesor a las sopas cremosas, y se integra bien en guisos de verduras o carne. También es un ingrediente clásico en el ratatouille, un plato francés que combina calabacín, berenjena, pimientos y tomates.
En postres
Sorprendentemente, el calabacín también puede utilizarse en postres. Su sabor suave y su textura húmeda lo hacen ideal para añadir a pasteles, muffins y panes dulces. Un ejemplo popular es el pan de calabacín, que puede ser aromatizado con canela, nuez moscada y vainilla.
Crema fría de calabacín, la receta

La crema fría de calabacín es una opción deliciosa y refrescante para los días calurosos de verano. Aquí te dejo una receta sencilla para preparar esta nutritiva crema.
Ingredientes
- 3 calabacines medianos
- 1 cebolla grande
- 2 dientes de ajo
- 1 patata mediana
- 750 ml de caldo de verduras
- 100 ml de nata líquida (opcional para una crema más suave)
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta al gusto
- Hojas de menta o albahaca fresca (opcional para decorar)
Preparación
Lava bien los calabacines y córtalos en rodajas.
Pela y pica la cebolla y los ajos.
Pela la patata y córtala en cubos.
En una olla grande, añade un par de cucharadas de aceite de oliva y caliéntalo a fuego medio.
Sofríe la cebolla y los ajos durante unos 5 minutos, hasta que estén transparentes y fragantes.
Añade los calabacines y la patata a la olla. Remueve todo junto y cocina por unos 5 minutos más.
Vierte el caldo de verduras en la olla, asegurándote de que las verduras estén cubiertas.
Lleva el caldo a ebullición, luego reduce el fuego y cocina a fuego lento durante unos 20 minutos, o hasta que las verduras estén tiernas.
Retira la olla del fuego y deja que la mezcla se enfríe un poco.
Usa una batidora de mano o un robot para triturar las verduras hasta obtener una crema suave y homogénea. Si prefieres una textura más fina, puedes pasar la crema por un colador.
Si deseas una crema más suave y rica, añade la nata líquida y mezcla bien.
Sazona con sal y pimienta al gusto.
Deja que la crema se enfríe a temperatura ambiente y luego refrigerala durante al menos 2 horas antes de servir.
Sirve la crema fría de calabacín en boles o platos hondos.
Decora con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y unas hojas de menta o albahaca fresca si lo deseas. Y si quieres un toque crunchy, incluye unos crutones de pan.
Esta crema fría de calabacín es perfecta para una comida ligera o como entrante. Su sabor suave y su textura cremosa la convierten en un plato ideal para disfrutar durante el verano.
¡Buen provecho!
